Estación rupestre de Pinos Gachos (Tijarafe), donde el tiempo es atrapado en un presente eterno y continuo.

La elección de este lugar de cumbre que se asoma a lo más profundo de Taburiente y divisa sus pronunciadas y altivas montañas, no es aleatoria; se realizó en función de unas condiciones naturales particularmente favorables a la manifestación de lo sagrado.