‘Estas sí que son folías…’ (II). Totoyo Millares.

Lo que más me entusiasma es que hubo una época en que el timple había casi desaparecido, no solo la construcción del instrumento, sino el interés por tocarlo. Había que poner en marcha entonces una cadena; y se puso: tratar de que los artesanos siguieran construyéndolos y fomentar en los jóvenes alumnos su compra.